La cárcel de las Ventas

El régimen franquista habilitó en las ciudades españolas un número imposible de conocer de cárceles y lugares de internamiento de prisioneros y de personas que el régimen consideraba no adictas a sus ideas fascistas. De estos establecimientos penitenciarios se tienen referencia en todas las ciudades, en algunas no distinguieron entre hombres y mujeres, eso sí, existió una lógica separación. Eran tantas las detenciones que no tuvieron más remedio que habilitar cárceles donde recluir únicamente a mujeres. Así en Madrid podemos citar las cárceles de Ventas, Quiñones, Claudio Coello, Prisión maternal de San Isidro y Prisión Central de niños lactantes de Ventas.

La prisión de Ventas fue inaugurada por la ministra Victoria Kent en 1933. Estaba considerada en su época como una cárcel modelo de mujeres. Se encontraba situada en la calle Marqués de Mondéjar nº 16-18.  Según testimonios, Ventas era un edificio nuevo construido con ladrillos rojos y paredes encaladas. Constaba de seis galerías de 25 celdas individuales, con ventanas amplías. En cada galería existía un amplio departamento destinado a lavabos, duchas y váteres. También disponía de talleres, escuela, almacenes en los sótanos, dos enfermerías y un salón de actos que más tarde se convertiría en capilla. En cada celda se disponía de una cama, un armario, una mesa y una silla. Pero, en 1939 todas las salas se transformaron en un gigantesco almacén, almacén de mujeres. Cada celda la ocupaban entre 11 y 12 reclusas, no había nada, solo colchones o jergones.

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