En la guerra pierden todos (y III)

En la guerra pierden todos, aunque unos más que otros. Lean esta triste historia que, por desgracia, ocurrió en Burgos en el año 1936

En marzo de 2006 recibí una carta de mi amigo y compañero de corporación, Pedro Díez Labín (1930-2008). En ella me decía: “me parece muy plausible tu intento de que no se pierdan en el olvido tantas personas que, por luchar por la igualdad y la libertad de todos, fueron víctimas de la barbarie fascista. Mi abuelo Luis Labín Besuita fue una de esas víctimas. Pero también mi padre, dos hermanos de mi padre y dos hermanos de mi madre fueron fusilados por el terrible delito de ser socialistas”.

Las familias Labín y Díez sufrieron lo indecible por la Guerra Civil. Todos los miembros varones de ambas familias –habían emparentado por matrimonio dos hijos Díez con dos hijas Labín- fueron asesinados. Quedaron las mujeres viudas con seis hijos a su cargo. Las muertes injustas dieron paso a las penurias de los descendientes que fueron encarcelados, exiliados,  deshonrados durante los largos y crueles años de posguerra.

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