Conventos, asilos, colegios… Cárceles

En todas las capitales de provincia el régimen de Franco habilitó, si no existían ya, cárceles donde encarcelar a mujeres no adictas a su ideario político o no conformes con el golpe militar contra el orden constituido. En estas prisiones fueron a parar miles y miles de mujeres, que entraron jóvenes y con ideales, y salieron viejas y desencantadas. Se habilitaron conventos, asilos, casas y otras dependencias para convertirlas en prisiones donde fueron a parar miles y miles de mujeres que lucharon por defender la libertad, la justicia y la democracia.
Entre las muchas cárceles donde fueron a parar esas mujeres, he querido nombrar a algunas que se distinguieron por su crueldad y por lo mal que lo pasaron las reclusas. En estos lugares de horror, miseria, dolor y cuantos adjetivos seamos capaces de nombrar o inventar, la situación de hambre y frío, la nula asistencia médica, resultaba natural. Nada hicieron por remediarlo las autoridades del régimen, ni los directores, ni los funcionarios; al contrario, dejaron que las mujeres acabaran de enfermar, que muchas muriesen por los años sufridos en cautiverio y que otras acabaran fusiladas en los patios de las cárceles o en parajes desconocidos.

Lo que sucedió en España durante la guerra y la posguerra no tiene nombre. Los nazis en Alemania llevaron el holocausto, en España, quizás, fue peor. En Alemania hubo muchos muertos. En España hubo muchos muertos en una Guerra Civil, muchos fusilados, muchos exilados, muchos perseguidos, muchos encarcelados. Si los alemanes lo recuerdan, también nosotros debemos hacerlo, porque un pueblo sin memoria carece de futuro.

Y en la memoria permanecen las siguientes prisiones:

La cárcel de Segovia. Construida en el año 1925 con gruesos muros de piedra y pequeños ventanucos que daban a patios interiores. Disponía de un departamento con más de 200 celdas y unas salas donde se hacinaban más de 100 presas. El frío era intenso, a veces las reclusas debía soportar temperaturas de varios grados bajo cero. Las autoridades franquistas decidieron convertir la cárcel de Segovia en un sanatorio antituberculoso, aunque no reunía ninguna de las condiciones que debía tener un hospital dedicado a la finalidad de curar la enfermedad. Con estas condiciones pocas lograron recuperarse debido a la carencia de los más minimos cuidados. Las mujeres que sanaron, posteriormente, sufrieron muchos y penosos años soportando la tortura, tanto moral como física.

La cárcel de Las Ventas. Era una prisión moderna, la había inaugurado la ministra Victoria Kent, con la idea de recluir en ella no más de 500 mujeres. En esa época llegó hasta las 14.000, con el consiguiente deterioro. Cuentan algunas reclusas que estuvieron presas en esta cárcel que les daban de comer cada 24 horas, un plato de lentejas, duras, sin sal y sin aceite. No había duchas, los váteres se encontraban siempre atascados, y apenas tenían agua para lavarse. Eran tantas las presas que algunas debían dormir de pie, porque no existía espacio para colocar los petates. En las Ventas, los dirigentes explotaban a las presas, en los sótanos organizaron talleres donde confeccionaban las piezas del Ejército. Era tal la cantidad de presas que decidieron descongestionarla y así, según las iban juzgando, las trasladaban a otras cárceles que iban habilitando en conventos, asilos o casas viejas. En las Ventas también se produjeron sacas y varias reclusas jóvenes fueron fusiladas en el propio patio de la prisión.

Sin embargo, la mayor mostruosidad cometida por el Régimen franquista fue la cárcel de Madres. Esta prisión, erigida cerca del río Manzanares, daba la sensación de tratarse de un chalet, con escaleras de mármol y escaleras de caracol. A esta edificación, aparentemente lujosa, llevaron a las presas que se encontraban a punto de parir, a las mujeres que tenían recién nacidos y a las madres con niños menores de tres años. Si encuentras a una mujer que haya pasado por esta cárcel, puedes hacerte una idea del horror que allí vivieron. Las madres que no querían dejar a sus hijos sufrían horrendos castigos. Como no existían celdas de castigo las introducían en jaulas y las enchufaban agua a presión hasta que se desmayaban. A las que tenían hijos las pusieron juntas en una galería sin agua ni lavabos. No podían lavar la ropa y se la ponían sucia y húmeda a los niños. Estos enfermaban de tiña y otras enfermedades. Morían a puñados. Ya muertos los llevaban a una sala y los dejaban en mesas de mármol. Las madres debían de vigilarlos porque aparecían ratas que venían a comerse a los niños esqueléticos. Era un drama que no se podía soportar.

La cárcel de Amorebieta. Era un antiguo colegio, convertido en hospital durante la guerra y cárcel después. Disponía de dos amplías naves, en la más grande convivían más de 500 reclusas y en la pequeña alrededor de 200. Las condiciones de vida eran similares en todas las prisiones; Poca comida, mucho frío, a veces insoportable al ser el suelo de cemento y sin ninguna calefacción. Hasta el punto que el frío del propio cuerpo se sentía más que el hambre. Los malos modos eran frecuentes, especialmente de las monjas que dirigían la cárcel, con favoritismos para las reclusas que iban a misa y falta de humanidad para las presas que se oponían. Los castigos eran habituales por cosas nimias, la asistencia médica inexistente y la comida era mala y escasa. La higiene no llegaba a ser ni mínima, sin duchas y con un solo lavabo que consistía en una estrecha y larga pila a modo de los abrevaderos usados por el ganado.

FOTO: Villadeorgaz.es

Homenaje a las víctimas del franquismo

La Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra celebró ayer el tradicional homenaje a las víctimas del franquismo, un acto con el que este año quisieron valorar todos los avances que se han producido en la memoria histórica, y, al mismo tiempo, denunciar la pasividad de la Justicia en esclarecer los crímenes del franquismo.
El homenaje a los fusilados de 1936, que este año cumple su décimo aniversario, tuvo lugar en la Vuelta del Castillo. Como cada año, la asociación combinó la música y los testimonios familiares, en una suerte de maridaje entre el drama y la celebración, entre la alegría y el recuerdo.
En el acto Joaquín Arroyo, hijo y sobrino de asesinado, ofreció su testimonio en el que contó con amargura y mucha tristeza los años de prisión de su padre, al que asesinaron cuando él tenía cuatro años. También lamentó que, después de tantos años, teme que se va a ir de esta vida sin conocer el paradero de sus familiares:

Hola a todos y a todas
Soy Joaquín Arroyo Valois, hijo y sobrino de dos hermanos (como tantísimos familiares vuestros) asesinados en los nefastos años 36 a 38.
Quiero e intento llamar la atención públicamente (una vez más) a las autoridades competentes, sobre el abandono y desidia con que siembre se ha intentado silenciar y ocultar este gravísimo, vergonzoso y criminal problema infringido a nuestros miles de familiares con el ocultamiento en campos, simas, cunetas y otros lugares ocultos y que después de 80 años (en muchos casos) aun no hayamos podido dar con el resto de sus cuerpos, para poder darles una digna sepultura y el simple pero necesario reconocimiento a la barbarie cometida con sus vidas.
Con mi afirmación y denuncia de unos hechos criminales no es que quiera contar una historia más, narrada y contada por terceras personas, es la vivencia recibida y guardada (aun hoy) en la retina de mis ojos y el recuerdo en la memoria de un niño a punto de cumplir cinco años y que en las repetidas visitas con mi madre a la cárcel de Pamplona, a lo largo de nueve meses, tuve la ocasión de presenciar y grabar para siempre.
A mi padre Agustín Arroyo Alfaro, 30 años, casado, con dos hijos, alferez de complemento, por su condición de licenciado, contable en la droguería Ardanaz en la Calle Mayor de Pamplona, lo secuestran en su lugar de trabajo en septiembre del 36 y tras nueve meses de injusto internamiento en la prisión de Pamplona, el 9 de marzo del 37 (onomástica de mi madre) le conceden la libertad, y según distintas versiones, en la puerta exterior, están esperando siniestros “falangistas” para volver a retenerle y obligarle a montarse en una furgoneta con más reclusos y destino a un matadero a distancia y destino desconocido (Etxauri, posiblemente) nunca más supimos de él.
Mi tío José María Arroyo Alfaro, 24 años, soltero, mecánico empleado en Taller Ezcurdia y cumpliendo el servicio militar y como mecánico que era, tenía como misión la reparación de vehículos con destino al frente.
Unos días después del asesinato de su hermano Agustín, lo arrestan, sin causa y lo meten al calabozo.
A los días desaparece para siempre, sin que se responsabilicen ni den referencia alguna sobre su desaparición.
De mi padre, Agustín, se consiguió partida de defunción casi tres años después de su asesinato, de marzo del 37 a enero del 40, extendida por el juez Don Alfonso Alzugaray. Por el contrario, de mi tío José María, a día de hoy, seguimos sin que nadie nos pueda extender la partida de defunción. Según documenta el archivo general del ejército en Guadalajara, mi tío NO acudió al llamamiento a filas como consecuencia del “Glorioso alzamiento nacional”, una rebelión militar contra un Gobierno elegido por el pueblo y legalmente constituido y establecido en la República Española.
Señores, aun hoy responsables: con estos hechos les hablo de auténtica historia real, no contada por nadie, sino vivida por mí mismo y mi sufrida familia.
Los gestores de la voraz e insatisfecha derecha, nunca ha entendido, ni quieren comprender, que tras ochenta años de angustiosa y tortuosa esperanza, ya es hora de que por lo menos intentemos saber y sepamos dónde reposan, simplemente cubiertos de tierra, los cuerpos de nuestros seres queridos, y poder darles un definitivo y digno asentamiento.
Recordarles que estos hechos fueron el mayor vergonzoso e inmoral secretismo sobre un genocidio que no tiene más parangón que el posterior genocidio alemán.
Aclararles y garantizar que cuando hablo de Historia, es mi propia historia, vivida y visionada por mi infantil retina. En las visitas a mi padre en el frío y lúgubre locutorio del penal de Pamplona y ya de mayor, comprender no, saber el por qué de la ausencia de funcionarios de prisiones, sustituidos o reemplazados por elementos civiles voluntarios, que por el colorido de sus vestimentas denotaban bien a las claras su catadura o filiación política: azulinas las camisas y rojas txapelas.
Sé que no estoy diciendo nada nuevo, pues muchos de vosotros y vosotras, habéis pasado los mismos sufrimientos y penurias, pero es éste el recuerdo que quiero hacer en honor a todos los nuestros desaparecidos y en nombre de todos vosotros.
Un fuerte abrazo para vosotros y un encendido y sincero “Viva la República”.

Abril, mes republicano

En abril conmemoraremos con diferentes actos los 85 años de la proclamación de la II República. A continuación os contamos algunas de las actividades programadas para las distintas fechas del mes.

28 de marzo a 10 de abril. Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. Jornadas de Memoria Historia, con charla, exposición y documental. Asociación 13 rosas Asturias.

7 de abril. 19 horas. Centro Cívico Puerto de Sagunto. Actos conmemorativos del 85 aniversario de la República con la inauguración de la exposición “Es tiempo de República”, muestra que se podrá visitar hasta el próximo lunes, 18 de abril.

Del 9 al 29 de abril. Teatro Principal. Burgos. I Jornadas de Homenaje a las víctimas de la represión franquista

9 de abril. 19:00 horas. Arbeiza (Navarra). Taller de investigación sobre la Guerra Civil Española. Centro Cultural Casa Uxua Kultur Etxea.

12 de abril. 18:30 horas. Centro cultural Galileo (Madrid). Conferencia “las mujeres en la II República, Guerra Civil y Dictadura”.

13 de abril. 19 horas, Eibar. Proyección del documental Biblioteca en Guerra, protagonizado “por María Moliner y las Misiones Pedagógicas”.

13 de abril. 18:30 horas. Salón de actos CCOO en Granada. Voces Olvidadas. A las mujeres republicanas de Granada.

14 de abril. 20:00 horas. Palacio de Congresos de Badajoz. Ofrenda floral en recuerdo a las personas que murieron en Badajoz defendiendo la Democracia. Jobadajoz.

14 de abril. Barcelona. Inauguración de la Plaza de la República en Barcelona. Hasta esa fecha se llama Plaza Llucmajor.

14 de abril. 19:00 horas. Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Concetración con motivo de la colocación de la placa conmemorativa en Homenaje a las personas represaliadas.

14, 20, 22 y 23 de abril. Sevilla. Homenaje a las víctima a del fascismo en el cementerio de San Fernando, acto público por la Republica en el teatro Duque, caravana de coches, bicis y patinadores y acto en el Valle de la Sal.

15, 16 y 17 de abril. Jornadas sobre la Guerra Civil en Navajas (Castellón).

15 de abril. 18:30 horas. Centro Cívico de Orkoien (Navarra). Conferencia de Martín Zabalza, representante del Parlamento Foral para la Memoria Histórica.

16 de abril. La Asociación de familiares de represaliados en el Penal de Valdenoceda, en Burgos, entregará a sus descendientes los restos de 7 personas identificadas de entre los 116 cuerpos exhumados en el cementerio de la localidad. La entrega se realizará en el homenaje anual que rinden a los al menos 154 presos que fallecieron por las condiciones de extrema dureza de este penal franquista entre 1938 y 1943.

16 de abril. Eibar. Primero de los cuatro recorridos históricos “por el Eibar de la II República” que se llevarán a cabo de la mano del historiador Jesús Gutiérrez (los demás serán los días 23 y 30 de abril y 7 de mayo).

16 de abril. 18 horas. Cadreita (Navarra). Homenaje a los fusilados y represaliados. Agrupación socialista de Cadreita.

16 de abril. 12 horas. Vuelta del Castillo de Pamplona. Homenaje anual a 3.452 navarros y navarras asesinados en la Guerra Civil. AFFNA-36

21 de abril. 18 horas. Colegio de Arquéologos de Madrid. Mesa redonda sobre la arqueología de la Guerra Civil Española: Entre el olvido y la destrucción.

24 de abril. 12 horas. Cementerio Sur Carabanchel. Ofrenda floral a los guerrilleros antifranquistas enterrados en Carabanchel. Asociación Amistad 1 de mayo.

Gracias

Gracias porque este blog ha superado en menos de cuatro meses de vida las 2.000 visitas y está a punto de alcanzar los 1.000 visitantes. Nuestro deseo era que este pequeño homenaje que hemos hecho a las mujeres en “Yo fui presa de Franco” fuese compartido por el mayor número de personas. Con ese fin elaboramos el blog y nuestras expectativas se están cumpliendo y, por tanto, estamos ampliando el reconocimiento a todas las mujeres que sufrieron el franquismo y estamos impidiendo que se olviden o que sus historias no se cuentan tal y como fueron.

Seguiremos escribiendo, compartiendo momentos, contando historias, acercando vidas, tanto de las mujeres protagonistas de “Yo fui presa de Franco”, como de todas aquellas personas que tengan algo que contarnos y siempre con un objetivo; Hacemos memoria para que lo peor de nuestra historia nunca se repita.

Gracias